¿El agua de tu ducha se sale o se empoza?

Si notas que el agua no fluye correctamente hacia el desagüe o se acumula en ciertas zonas de tu baño, probablemente el problema está en la inclinación del piso de la ducha. Este detalle, aunque parece pequeño, puede marcar la diferencia entre un baño funcional y uno lleno de inconvenientes.

1. La pendiente ideal

El piso de la ducha debe tener una pendiente mínima del 1% al 2%, lo que significa que por cada 100 cm de distancia horizontal, debe existir una inclinación de 1 a 2 cm hacia el desagüe.
Esta pendiente permite que el agua fluya naturalmente sin estancarse, evitando charcos y acumulación de humedad.

Consejo de expertos: En nuestras remodelaciones de baños siempre verificamos la inclinación con nivel láser para garantizar un drenaje perfecto y una superficie completamente segura.

2. Materiales y sellado

Además de la pendiente, el revestimiento del piso de la ducha debe ser impermeable y antideslizante. Esto previene filtraciones hacia las paredes o el piso inferior.
Es fundamental usar adhesivos y selladores adecuados que aseguren una unión firme y duradera.
Puedes ver ejemplos reales en nuestros proyectos de obra gris donde aplicamos estas técnicas con resultados estéticos y funcionales.

3. Ubicación estratégica del desagüe

El desagüe debe colocarse en el punto más bajo del área de la ducha. Esto facilita la evacuación del agua y evita que se empoce.
Cuando el desagüe está mal ubicado o el piso no tiene la pendiente correcta, el agua puede fluir hacia las esquinas o incluso salir del área de la ducha, provocando daños y malos olores.

La inclinación del piso de la ducha no es solo un detalle técnico: es clave para garantizar la durabilidad, higiene y funcionalidad de tu baño.
Si estás pensando en remodelar tu baño, asegúrate de contar con un equipo experto que cuide cada detalle técnico y estético.
Contáctanos y te ayudaremos a lograr un diseño impecable, funcional y con acabados duraderos.